El niño con disfunción en la integración sensorial en el ámbito escolar

El colegio para el niño con disfunción en la integración sensorial (DIS), genera situaiones estresantes ya que tiene que hacer grandes esfuerzos para alcanzar las mismas metas que sus compañeros.

Según la teoría de la integración sensorial, el aprendizaje se genera por medio de todos los sistemas sensoriales pero se centra especialmente en el sistema táctil, vestibular y propioceptivo. (Bundy, Lane, Murray, 2002)

Jean Ayres agrega el sistema propioceptivo y el sistema vestibular ya que desempeñan un papel particularmente significativo en “nuestra conciencia del mundo, en nuestra representación corporal y por consiguiente influyen en nuestra capacidad para comprender y aprender” (Hannaford 2008).

  • Sistema vestibular: Se localiza en el oído interno. Permite mantenernos en equilibrio, nos dice exactamente en “donde estamos en relación con la gravedad, si estamos en movimiento o quietos, la velocidad a la que vamos y en qué dirección” (Ayres 1998). Su función fundamental es la coordinación de los movimientos de los ojos y la cabeza. También ayuda en el desarrollo y mantenimiento del tono muscular y esto permite el mantenimiento de posiciones corporales. Ayres (1979) dijo “el sistema vestibular es el sistema unificador, todos los otros tipos de sensaciones son procesadas en referencia a la información vestibular. La actividad del sistema vestibular nos proporciona un marco de referencia para los otros aspectos de nuestra experiencia vital”.
  • Sistema propioceptivo: se encarga de detectar el grado de tensión en músculos y articulaciones lo cual permite desarrollar la integración del esquema corporal, conocer la posición relativa de unas partes del cuerpo respecto a otras, así como enviar la información sensorial necesaria al cerebro para que este dé la instrucción y el cuerpo responda con una acción motora planificada.

La interacción de los sistemas sensorial y motor a través del establecimiento de infinitas conexiones es lo que da significado a la sensación y objetivo al movimiento. Los sistemas vestibular y táctil proporcionan la información más básica. El sistema propioceptivo viene después, y también, transmite datos fundamentales. Estos tres sentidos aportan luego significado a lo que la persona ve, asociando la información visual con lo que experimenta a través del movimiento y el tacto. La vista añade significado a lo que se oye y el oído aumenta el significado de lo que se ve. Finalmente, los significados dados a las sensaciones contribuyen a formar pensamientos abstractos y cognitivos.

En el colegio, el niño tiene que enfrentarse a muchas pequeñas tareas que sin una buena integración sensorial pueden resultar muy difíciles de llevar a cabo: aprender a atarse los cordones de los zapatos, sostener las tijeras con una mano, no romper la mina del lápiz, pasar de una actividad a otra, reconocer las señales de stop de camino a la escuela, etc. También competir en algún deporte con otros niños con destrezas sensomotoras mucho más desarrolladas, prestar atención en una habitación llena de gente cuando apenas es capaz de atender a lo que le dice la maestra estando a solas con ella; hacer cosas con más rapidez cuando la única manera de que le salgan bien es haciéndolas despacio; recordar instrucciones de dos cosas que debe hacer al mismo tiempo – cómo guarda el libro y saca el lápiz – cuando retener sólo una es ya casi irrealizable.

Normalmente cuando un niño presenta una disfunción en la integración sensorial, los problemas presentados en las aulas escolares sobre todo se manifiestan en las áreas de escritura y lectura.

Escritura: podemos observar que la realiza de manera incorrecta. Los trazos de las letras; escribe las letras de forma inversa o en rotación; realiza mucha presión o poca al escribir o al agarrar el lápiz, tiene una escritura lenta y sucia el alumno no consigue tener una buena postura en la silla porque no tiene una estabilidad en ella. Esto se debe a problemas debidos a una mala organización espacial, problemas en su lateralidad o problemas de hipertonía o hipotonía.

Lectura: en cuanto a la lectura, el niño con una disfunción en la integración sensorial, encuentra dificultades puesto que se pierde en el texto ya que hay muchas palabras y no es capaz de enfocarse en lo que lee, no le da sentido a lo que lee, omite o suprime palabras y es incapaz de predecir los resultados.

En clase, el niño con integración sensorial pobre se distrae con el vuelo de una mosca; cualquier sonido extraño, luz o la propia confusión de muchas personas haciendo cosas distintas le confunde. Su cerebro se sobreestimula y su funcionamiento se altera, respondiendo con un exceso de actividad. El niño hiperactivo está siempre saltando de un lado a otro de la clase, pero no lo hace porque quiera hacerlo, sino porque su cerebro se ha desbocado y actúa sin control. Este exceso de actividad es una reacción compulsiva a las sensaciones que el niño es simplemente incapaz de anular o de organizar. Y tal es el grado de confusión en su cerebro que concentrarse es para él, sencillamente, misión imposible, como lo es, por tanto, entender lo que el profesor está explicando.

Los niños hipersensibles al estímulo vestibular reaccionan exageradamente a movimientos y  desplazamientos fuera de su eje corporal vertical, es decir, no realizan actividades que requieran un balanceo, como puede ser columpiarse o tirare por el tobogán, saltar, trepar… Estos niños estarán siempre en estado de alerta y tensión y la no realización de actividades les privara de estímulos sensoriales y contacto social, importantes en el ámbito escolar para poder crear aprendizajes.

Aquellos alumnos con problemas de integración sensorial tienen problemas para percibir el espacio esto es un problema en el colegio porque el niño puede tener dificultad a la hora de copiar palabras escritas en la pizarra ya que no es capaz de distinguir la distancia entre su cuerpo y la pizarra.

Al estar el niño cambiando constantemente el campo visual, durante las clases, donde tiene que copiar de la pizarra a su cuaderno, el niño se pierde durante la actividad debido al cambio del enfoque del ojo.

Muchos de estos “signos” causan en el niño frustración y una baja autoestima puesto que siempre está molestando sin querer molestar.

Las investigaciones en neurociencias de las últimas décadas nos han abierto puertas para comprender la esencia del trabajo del cerebro humano. Corsi (2004) resalta la importancia de estimular el cerebro de un infante que no se desarrolla como en la mayoría de los niños, provocándole dificultades en el aprendizaje, problemas para llevar acabo las actividades de la vida diaria… Estimulando el cerebro, facilitamos las conexiones entre células nerviosas que le permiten la construcción de patrones sensorio-motores necesarios para facilitar la aparición posterior de conductas más complejas necesarias para la sobrevivencia humana.

Davis y Gavin (2007) utilizan la tecnología EEG para identificar los trastornos del procesamiento sensorial y demostrar que estos niños muestran menos mecanismos de entrada sensorial y mecanismos únicos del procesamiento del cerebro en comparación a los niños con un desarrollo típico (Davis & Gavin, 2007).

Ante estos aspectos, es importante aprender a mirar las dificultades de aprendizaje de otra manera y necesario introducir la integración sensorial como una estrategia de intervención educativa.

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