Rabietas y Autismo

Las rabietas son un aspecto normal del desarrollo infantil. Éstas son conductas de oposición o terquedad que se consideran parte del desarrollo normal entre los 18 meses y los cuatro años. Se manifiestan como enfado, llanto, gritos, pataleos; el niño puede llegar a dañar objetos e incluso a si mismo.

En los niños con autismo estas pataletas se presentan con mayor intensidad y durante mas años ya que nuestros niños no presentan un desarrollo normal.

Las pataletas que se presentan en niños con TEA se deben muchas veces por las limitaciones que tienen en el lenguaje, así como cambios repentinos e inesperados. Tenemos que tener en cuenta que un niño con autismo le cuesta controlar el espacio-tiempo, por eso, muchos terapeutas lo primero que le dicen a las familias es que anticipen al niño todo lo que van a hacer o crearle un horario con lo que va a hacer durante el día.

El mejor tratamiento de las rabietas es evitarlas, para ello hay que saber cuando se producen o que lo provoca, e intentar que no se repitan las situaciones que las desencadenan. Pero nuestros niños no nos lo ponen fácil. Muchas veces no sabemos que es lo que ha desencadenado esa rabieta ( un cambio de temperatura, una ventana abierta…) pero otras veces sí.

Entonces, hasta ahora sabemos que lo mejor para evitar una rabieta es anticipar todo aquello que vayamos a hacer
Pero, ¿qué pasa cuando cambiamos de ruta a la hora de ir al colegio porque la carretera está cortada?, no pudimos anticipárselo a nuestro niño, y, aparece la rabieta. Ha ocurrido un cambio inesperado.

Ante estas situaciones la reacción de los padres es darle aquello que les calma, por ejemplo , la tablet, algo para comer… Pero esta acción no es que sea la más adecuada. No es una buena forma de controlar una rabieta, por lo que estas pataletas mal manejadas van a suponer una falta de autoestima por parte de los padres ya que se sienten frustrados porque no saben controlar a sus hijos.

Generamos rutinas en nuestros niños para evitar estas rabietas, vamos siempre por el mismo recorrido para ir a hacer la compra, lo sentamos siempre en el mismo lugar a la hora de comer, primero nos duchamos y luego cenamos. Y cuando algo de esto cambia, aparecen estas pataletas.

Es cierto que las rutinas les ayudan a manejar el espacio-tiempo, pero hay algunas rutinas ( como las citadas anteriormente) que no son necesarias programarlas de esa manera. Y estos cambios ayudan a que nuestro niño sea más flexible.

Pero, como citamos anteriormente, las rabietas no se producen solo por un cambio de rutina, muchas veces son reacciones al estrés que le provoca el retiro de algún objeto estimulante o el cansancio.

Por todo esto, lo más importante para saber manejar las famosas rabietas de un niño con autismo u otro trastorno, es tener la información respecto a las características de cada niño, o si presenta alteraciones sensoriales. El niño no es el que tiene que entender que no se grita en lugares públicos, somos nosotros los que tenemos que entender porque se ha producido esa conducta y trabajarla.

No es tarea fácil, pero para ello nuestro equipo de terapeutas en Tenerife cuenta con la experiencia y formación necesaria para ayudar a llevar estos casos de rabietas en niños con trastornos del espectro del autismo. Donde generamos pautas de como actuar en función de las características de cada niño.

Es necesario combatir nuestra propia frustración e ir superando los primeros años para que esa “cuesta arriba” a la hora de controlar las rabietas sea una forma de acompañar en el aprendizaje de nuestros niños.

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